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La sardina ibérica de la costa atlántica recupera el sello Azul de Marine Stewardship Council que certifica su sostenibilidad

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El distintivo garantizador al consumidor que esta especie cumple los tres requisitos fijados: buena salud de la población, mínimo impacto en el ecosistema marino y gestión eficaz y transparente de la pesquería

La sardina ibérica es un recurso clave en España y en el país luso, por eso Galicia ya presentó alegatos al borrador ministerial que recorta en un 50% los topes de captura

La pesca certificada con este reconocimiento es realizada por una flota de 317 embarcaciones especializadas, de la que 185 son españolas y 132 portuguesas

Matosinhos (Portugal), 15 de julio de 2025

El director general de Pesca, Acuicultura e Innovación Tecnológica, Cándido Rial, participó este martes en la entrega del sello Azul de Marine Stewardship Council (MSC) a las pesquerías de la sardina ibérica de la costa atlántica. De este modo, esta especie recupera este distintivo que garantizador a los consumidores que fue capturada bajo práctica sostenibles y respetuosas con el medio ambiente.

Las flotas del cerco española, a través de la Asociación de Organizaciones de Productores de Pesca del Cantábrico (OPP Cantábrico), y portuguesa, liderada por las Asociación Nacional de las Organizaciones de Productores de Pesca del Cerco (Anopcerco) superaron esta rigurosa evaluación independiente, iniciada en septiembre de 2024 y que cumple con los tres principios fundamentales del estándar MSC: buena salud de la población, mínimo impacto en el ecosistema marino y una gestión eficaz y transparente de la pesquería.

La sardina ibérica es un recurso clave para España y el país luso, con presencia desde el golfo de Vizcaya hasta el estrecho de Gibraltar. Para el año 2025, las posibilidades de captura se definieron en 51.738 toneladas, de las que el 66,5% corresponden a Portugal y el 33,4% al territorio nacional. Las capturas certificadas con este sello son realizadas por una flota de 317 embarcaciones especializadas, de las que 185 son españolas y 132 portuguesas.

Precisamente, en el día de ayer, y con el objetivo de apoyar la este sector, la Consellería del Mar remitió un escrito con los alegatos al borrador de la Secretaria General de Pesca (SXP) del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación que modifica la Resolución del pasado mes de marzo por la que se declara el inicio de la pesquería de la sardina ibérica (Sardina pilchardus) en aguas ibéricas de la zona CIEM 8c y 9a y determinadas medidas de gestión para los buques de cerco, racú y piobardeira en el caladero nacional Cantábrico y Noroeste para el 2025, y que recorta en un 50% los topes de captura.

Desde el Gobierno gallego se considera que la disposición estatal compromete la viabilidad de la flota cuando el consumo de la cuota aún está en el 80%. Se solicita también adelantar un mes a fecha para el cálculo del sobrante de optimización para los buques del Golfo de Cádiz que lleva consumido solo el 50% del tope y aplicar el mecanismo de transmisiones de las posibilidades de pesca en favor de la flota gallega, además de defender la aplicación de un intercambio de cupo con Portugal dado que precisa de cuotas de otras especies distintas a las que soy objetivo de la flota del cerco, las cuales podrían ser cedidas por organizaciones pesqueras que disponen de las mismas.

Unidad de la cadena de valor

Este reconocimiento, tal y como se expuso en el acto de entrega, fue posible gracias al esfuerzo coordinado de toda la cadena de valor del sector. Se trata de una colaboración ejemplar entre pescadores, industria transformadora y distribuidores, y que fue decisiva para alcanzar la certificación y avanzar cara una pesca más sostenible y responsable. Hasta ahora solo la flota portuguesa había contado con este reconocimiento, suspendido en 2014 ante los retos en la gestión del recurso.

Es el resultado también de la innovación científica, la cooperación internacional y el impacto socioeconómico positivo de la pesquería, además de un compromiso con la mejora continua, pues significa que el sector se compromete, en un plazo de cinco años, a incrementar la cobertura de observadores independientes a bordo; mejorar el registro de interacciones con especies en el objetivo; evaluar el impacto sobre especies protegidas, amenazadas y en peligro; fortalecer los mecanismos de control y cumplimientos; y promover talleres de capacitación para seguir avanzando hacia excelencia.

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