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Mar autoriza la reapertura de los bancos marisqueros de Boiro, A Pobra do Carmiñal, parte de Ribeira y Baiona
El Intecmar detectó en las últimas analíticas la remisión del episodio de biotoxinas lipofílicas en estas zonas productivas
Están abiertos casi todos los bancos marisqueros de la ría de Arousa, salvo el correspondiente aparte exterior, y la mitad de la ría de Vigo, permaneciendo cerrados los de la ría de Pontevedra
Los resultados de los últimos muestreos abren la puerta a posibles aperturas de polígonos de bateas en la ría de Arousa
Santiago de Compostela, 27 de noviembre de 2025
El Instituto Tecnológico para el Control del Medio Marino (Intecmar), dependiente de la Consellería do Mar, resolvió hoy reabrir las zonas de producción de moluscos infaunales ARO III y ARO IV, correspondientes a los municipios coruñeses de Boiro, A Pobra do Caramiñal y parte de Ribeira, así como la zona VIG IV.1, situada en la mayor parte de la bahía de Baiona. Esta decisión se tomó tras analizar los resultados de los últimos muestreos, que señalan la remisión del episodio de toxinas lipofílicas que mantenía prohibida la actividad extractiva en estas áreas.
Con estas aperturas, en la actualidad permanecen abiertos casi todos los bancos marisqueros de la ría de Arousa, salvo el correspondiente a la parte más externa de la ría, y la mitad de las zonas productivas de la ría de Vigo. Por el contrario, continúan cerradas todas las zonas productivas de la ría de Pontevedra. En lo que respecta a los polígonos de bateas, por el momento no hay cambios y se mantienen los cierres vigentes. Sin embargo, los resultados de los últimos muestreos reflejan una remisión del actual episodio por biotoxinas y abren la puerta a posibles aperturas de polígonos de viveros flotantes en la ría de Arousa en los próximos días.
La Consellería do Mar pone en valor el trabajo de control y vigilancia que realiza el Intecmar, un centro de referencia a nivel europeo, y su servicio de avisos rápidos, que permite informar de manera ágil y efectiva al sector sobre los cambios detectados en las zonas productivas. Una labor constante que se traduce en alrededor de 80.000 análisis anuales —unos 380 al día—, 6.000 informes y el envío de más de 20.000 notificaciones. Todo un engranaje que hace de Galicia un modelo de excelencia en este ámbito y que garantiza la seguridad de los consumidores de marisco gallego.